Tengo bastantes razones asumidas por las que, poco a poco, me introduje en mi mundo de fantasía. Sin embargo, hay otras que desconozco, o icluso, que no alcanzo ni siquiera a percibir.
Una de ellas, la más chocante para mi gusto, es que mi padre y yo nos parecemos demasiado en la forma de negociar las cosas. La diferencia está en que él tiene la posibilidad de utilizar su superioridad cuándo le venga en gana. Yo, en cambio, carezco de esa oportunidad. En cuestión de debate, tengo más adquisición lingüística que él, y muchas más salidas. Pero, en cuanto se da cuenta de que tiene perdida la discusión, me ordena callar de inmedito y luce su paternidad por doquier. De esta forma, me frusto al darme cuenta de que mientras sea menor de edad siempre estaré bajo el mandato de mi padre. Y algo que detesto de esta vida, es tener que acatar las ordenes que me dan los demás.
Después está el hecho de que, para mí mi madre, no es madre, sino amiga. El problema; el sentimiento sólo va en una dirección, la de ella. Para mi madre, yo sólo soy su hija. Entonces, cuando reñimos y me obliga a hacer algo en contra de mi voluntad, me siento traicionada y siempre acabo llorando.
También, después de tanto leer, he descubierto tantos mundos, tantas vidas, tantos amores, tantas personalidades...que lo mío ya no me parece suficiente. Se me torna aburrido. Sobre todo, me hace sufrir lo tremendamente romántica que soy. El no poder mostrarle a nadie mi amor. No poder compartirlo... últimamente, me he dado cuenta de que la gente que nos rodea en nuestra vida cotidiana, hace un mal uso de la palabra "amor". "Es que estoy enamorada de él..." "¿Nunca re has enamorado?" "Yo sí, muchas veces". El amor no es un rollo de dos días, ni siquiera una relación que llegue a un año puede llegar a llamarse amor en todos los casos. He visto personas que dicen estar enamoradas de sus parejas y luego se liaban con otros apenas un par de jornadas después. ¿Eso es amor? Yo nunca me he enamorado. La pregunta clave es: ¿Daría la vida por la suya? La respuesta suele ser no. Pero, sí que he estado cerca de enamorarme. En apenas dos semanas le cogí cariño tal que en las semanas siguientes tenía una depresión permanente debido a la añoranza. Le hecho de menos, de veras, siete meses más tarde. Una vez, en noviembre, soñé con él. Soñé que dejaba a la arpía esa que tuvo por novia en los catorce días de campamento y venía conmigo. Algún día escribiré ese sueño aquí, públicamente. Tampoco es que sea nada del otro mundo, veréis es sólo el reencuentro. Pero me da miedo escribir su nombre a merced de todos, sobre todo de él. Que, aunque creo lo sabe, no está bien revelarlo. Sólo puedo decir que vive a más de quinientos kilómetros de mí, y que él se acerca más a ser mi amigo que yo suya.
Después, aparte de esta soledad emocional, tengo un novio imaginario, bueno, en relidad, varios. Los personajes de los libros que me han gustado lo suficiente como para no querer perder a esas criaturas inexistentes. De hecho, el chico del que os he hablado antes, se parecía de forma inmensurable a uno de los personajes de mi recolecta literaria.
(Me acabo de dar cuenta de que cuando estoy meláncólica escribo de forma muy distinta a cuando estoy alegre).
De momento no se me ocurre ninguna razón más, pero seguro que habrá.
Bueno, Aiko, espero que esto haya aclarado tus dudas.
Hasta pronto,
Raquel.
jueves, 26 de febrero de 2009
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jaus que potitoo un comentario solo para mii jajaj
ResponderEliminares broma, y ...
Ya sabes que a mi me puedes demostrar todo tu amor...por que yo te demuestro todo el que mi inutil cuerpo puede soportar...
y aunque paresca imposible, inverosimil.... yo una asquerosa rata...a amado dos veces... y bueno... aun cada ves que los recuerdo, cada ves qe los veo siento, primero, como mi corazon se acelera, despues, un terrible dolor...
Se copmo te sientes al tenerlo tan lejos de ti.
Pero sabes que em tienes a mi para lo que sea,^^
y es normal..yo tambien escribo mas intensamente cuando estoy triste.
Te quiero^^
ajajaja.
ResponderEliminarSí, realmente, ya llevaba mucho tiempo planteándome el porqué de mi mundo y cuando leí tu comentario decidí que era hora de redactarlo.
Pero, sí, en teoría es tuyo.